Status Quo del empleo en la actualidad

La perspectiva laboral resalta entre todas las que se han visto afectadas por la actual crisis venezolana. No sólo el trabajo ha perdido valor sino que el sector de las TI ha perdido volumen (en realidad, toda la economía es la mitad de lo que era en 2012). Hoy por hoy: hay menos empleos, la remuneración relativa es inferior a la del pasado, hay más cargos vacantes y el mercado ofrece menos aspirantes.

En los últimos 10 años, no sólo han emigrado quienes encontraron en sus transnacionales una manera segura de vivir en otro país sino que más recientemente, estamos viviendo una estampida de nuevos analistas con poca experiencia (incluso están partiendo estudiantes de los últimos semestres). En el intermedio, sub-comunidades completas, como los desarrolladores y otros especialistas, o emigraron o, aun quedándose, fueron contratados off-shore por empresas de otros países, quedando fuera del sistema laboral venezolano. Al principio emigraban los expertos y los altos ejecutivos y, recientemente, se marcha buena parte de las generaciones de relevo. Desde 2013, se estima que habrán nacido unos 3 millones de nuevos venezolanos, habrán muerto 700.000 y habrían emigrado más de 4 millones de personas. Haciendo sumas y restas, hoy vivimos en Venezuela de unos 28 millones de personas.

De esos 28, más o menos el 50% (14 millones) conforman la población económicamente activa (trabajadores potenciales). De estos 14, más o menos la mitad son informales o no tienen ocupación determinada. En consecuencia, el mercado laboral venezolano es de unos 7 millones de personas. De éstas, unos 4 millones están en el sector público (que crece) y los 3 millones restantes, están en el sector privado (que decrece). El segmento laboral de las TI, de acuerdo con algunos estimados de las cámaras locales, ronda una cifra de unas 50 mil personas.

Tratando de entender la situación de nuestro mercado laboral hay que reseñar que éste se mantuvo más o menos dentro de ciertos límites de normalidad histórica hasta 2002. Luego en los 10 años que van del 2003 a 2012, aun con mayor inflación y devaluación, se fueron manteniendo unas escalas o referencias pero que se iban confrontando con una caída moderada del valor del empleo.

En estos últimos 5 años, el panorama ha cambiado drásticamente. El ingreso mínimo pasó de Bs. 3.000 (BsS. 0,30) en enero de 2013 a Bs. 180 millones (BsS. 1.800)mhoy. Es decir, que en menos de 70 meses, el ingreso mínimo se multiplicó por 6 mil pero su valor en dólares pasó de USD 160 a USD 16 (una caída de 90%).

Veamos, desde unas perspectiva global, una lista de impactos positivos de la crisis sobre el empleo venezolano en TI en estos últimos años:

  1. La emigración ha permitido que más profesionales venezolanos estén expuestos a las ventajas y exigencias del mercado laboral mundial y que, previamente, habían invertido en su formación y certificación internacional
  2. Más emprendedores y empresas venezolanas o se han aventurado a internacionalizarse directamente o se han asociado con canales de distribución en otros países, para que productos y servicios venezolanos compitan en el mundo, generando mejores condiciones de empleo en la operación local
  3. Ha ocurrido una renovación generacional en las empresas locales que ha permitido el ascenso de nuevos talentos después de la emigración de los ejecutivos con mayor antigüedad
  4. Con carácter excepcional y especial, se han incorporado incentivos y bonificaciones, en algunos casos extra-salariales, que intentan preservar el valor del trabajo y que podrían estar marcado un antes y un después en las ofertas salariales venezolanas
  5. Han crecido las empresas de Outsourcing porque son herramientas especializadas para enfrentar la actual coyuntura (y otras menos locales). Esto es una tendencia mundial

Entre los impactos negativos:

  1. En poco menos de 6 años, el valor del trabajo ha caído a una décima de su valor del 2013 (para una porción de las personas se han añadido subsidios complementarios que podría moderar esta caída)
  2. Cada vez más se está reconociendo menos la meritocracia, la experiencia y la formación. El difícil manejo de escalas que ha impuesto la hiper-inflación, ha estado generando tabuladores cada vez más aplanados
  3. Las carencias del transporte público que han venido agudizándose, le has hecho más difícil a los empleados el cumplimiento, en principio, de horarios regulares (ni hablar de los extraordinarios). En muchos casos, las dificultades y el costo de transportarse ha generado deserción laboral y ha llevado a un importante grupo de profesionales a moverse a otras oportunidades (incluso abandonando la carrera)
  4. Al igual que el transporte, las carencias de seguridad ciudadana también han estado atentando en contra de la estabilidad laboral
  5. Las sub-crisis desatadas, tanto por la inflación como por la devaluación, han estado incentivando el surgimiento de oportunidades informales para generar ingresos que, aunque con vista corta, han estado robando profesionales al mercado laboral.
  6. Los costos de la capacitación y certificación y de las herramientas de trabajo de la gente de TI (equipos y licencias) son internacionales y, en consecuencia, son hoy 10 veces menos accesibles que a comienzos de 2013 y eso ha complicado la formalización y actualización del saber del talento local. Es importante, por ejemplo, notar cómo cae la tenencia de teléfonos inteligentes entre los nuevos profesionales

Los impactos positivos son oportunidades que podrán convertirse en eventuales beneficios cuando logremos superar los negativos.

Ante el panorama que se ha venido dibujando cada vez más complejo para los empleadores tradicionales (y no especializados en TI), el atraer, retener y reemplazar cargos TI se ha ido haciendo más complejo y costoso (incluyendo el costo de oportunidad). Esto, sin duda, ha motivado a que cada vez más empresas se hayan decantado por ir tercerizando cargos y procesos del área a través de empresas especializadas. Como ya se dijo más arriba, en global, esta es una tendencia y, particularmente, nuestra crisis ha añadido motivadores que han ido fortaleciendo el sector que, como amenaza particular, aun no consigue conciliar tarifas y costos en niveles que faciliten la reinversión y el crecimiento.

Una adecuada corrección de motivadores e incentivos por parte del estado podrían servir para dinamizar nuestro sector y que comencemos a vendernos como un importante jugador regional, mientras las ventajas competitivas que nos deje la crisis nos sigan favoreciendo. Otros importantes países de nuestro vecindario así lo están haciendo en la última década.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*